La polémica “guerra antidroga” que “mata a los criminales si hace falta” promovida por Rodrigo Duterte desde que asumiera como presidente de Filipinas habría reducido, al menos, los delitos. Según ha informado este lunes la Policía Nacional de Filipinas,  desde el 1 de julio de 2016 hasta el pasado 24 de marzo (la campaña entró en vigor el 30 de junio de 2016), el número de delitos -asesinatos, homicidios, robos, secuestros y lesiones- fue de 78.941, lo que supone una caída del 49,7% respecto a la cifra registrada en el mismo período del año anterior.

La policía ofreció estos datos en la misma jornada en la que la consultora Pulse Asia publicó un sondeo de acuerdo al cual la mayoría de los filipinos se siente más seguro gracias a la guerra antidroga: el 81% de los filipinos encuestados respondió estar al menos “de acuerdo” con la afirmación de que su barrio “es ahora menos peligroso que el año pasado debido a la campaña contra las drogas ilegales”.

La encuesta, que tuvo lugar en el mes de diciembre, indica también que solo un 4,2% de los encuestados aseguró sentirse menos seguro mientras que el resto expresó neutralidad en relación a esta polémica campaña  por la que han muerto hasta al momento más de 7.000 personas. Atendiendo a la propia policía, solo 1.398 de estas muertes “se pueden atribuir con total seguridad” a asuntos relacionados con drogas, al tiempo que la mayoría de los casos se encuentran aún en investigación o ya cerrados sin haberse encontrado la causa.

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