Han pasado nueve meses desde que se pusiera en marcha la nueva política polaca de subsidios por natalidad, tildada por la oposición de “populista” pero con unos efectos que el ultraconservador Gobierno de Beata Szydło no duda en publicitar: en enero de este año nacieron 2.300 niños, un 10% más que en el mismo mes de 2016, de forma que si la tendencia se mantiene, el 2017 podría cerrarse con 400.000 nacimientos, la cifra más alta desde 2010, según ha informado este lunes la Seguridad Social Polaca.

Estos datos certifican que el programa 500+, – una ayuda mensual de 500 zloty (115 euros) por cada hijo a partir del segundo para todas las familias (con independencia del nivel de ingresos), o a partir del primero para aquellas con bajos ingresos o niños con minusvalías – está cumpliendo, al menos, uno de sus dos grandes objetivos: aumentar la natalidad en uno de los países de la UE donde es más baja (1,32 hijos por mujer).

Atendiendo a la Agencia EFE, “algunos empresarios lamentan que, desde que el subsidio entró en vigor, es cada vez más difícil encontrar empleada”, aunque de momento no existen datos oficiales que lo corroboren.

Empresarios locales y extranjeros se quejan también de que el subsidio a la natalidad (que ha costado ya al Gobierno al menos 3.500 millones de euros) ha supuesto que el Estado incremente la presión y las inspecciones fiscales sobre ellos, hasta el punto de que algunos se plantean dejar el país.

Los partidos de la oposición, por su parte, insisten en acusar al Gobierno de Szydło (que conserva la popularidad que tenía cuando llegó al poder en 2015) de poner en riesgo el futuro de Polonia – un país, de momento, con un 17,6% de personas en riesgo de pobreza – con esta medida que busca, según ellos, “comprar” los votos de los sectores más desfavorecidos y conservadores de una sociedad en la que casi el 40% de la población vive en zonas rurales.

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