“Hemos detenido al populismo”, celebraba el primer ministro, Mark Rutte, al conocerse los resultados de los comicios en Holanda. El líder de los liberales del VVD (centro-derecha) recibió este miércoles el 21% de los votos y, aún habiendo perdido ocho diputados, tendrá prioridad para formar gobierno (se espera que lo haga con los democristianos del CDA y/o los centristas del D66), frenando las expectativas del islamófobo, Geert Wilders.

El radical dirigente del Partido de la Libertad quedó finalmente relegado a la segunda posición con el 13% de los votos después de que algunas encuestas lo situaran en primer lugar.

Al margen de la decepción, la formación de Wilders ha logrado con estas elecciones consolidar su peso en el Parlamento: ha escalado hasta los 20 diputados (cinco más que en los pasados comicios) y será el partido más importante de la oposición.

Sin duda alguna, el mayor e histórico varapalo ha sido para los socialdemócratas del PvdA (Partido del Trabajo), quienes obtuvieron 38 escaños en el 2012 y ahora tendrán apenas 9 diputados.

Sobre El Autor

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