“La Yihad se está volviendo tan americana como la tarta de manzana”, escribía en 2010 el ya fallecido líder de Al Qaeda en la península arábica, Anwar al-Awlaki. Un analogía cuyo trasfondo empírico adquiere más importancia que nunca en tiempos en los que el presidente estadounidense ofrece como soluciones al terrorismo el veto a los refugiados e inmigrantes de ciertos países y la deportación de aquellos que no hayan regularizado su situación legal.

De acuerdo con una investigación de New America, el 82% de las personas involucradas en casos de terrorismo yihadista dentro de EE.UU. tras el atentado a las torres gemelas eran ciudadanos estadounidenses.

Atendiendo a la misma investigación, ninguno de los doce atacantes terroristas suicidas en EE.UU. después del 11-S procedía o tenía ascendencia de los países cuya inmigración Trump ha vetado temporalmente (Siria, Irán, Irak, Somalia, Sudán, Libia o Yemen).

El tiempo dirá si el mensaje poco amistoso de Trump al mundo musulmán con su reciente orden ejecutiva cumple su objetivo o, por el contrario,”ayuda más a engrosar las filas del terrorismo que a mejorar la seguridad del país”, tal y como han advertido los senadores americanos John McCain y Lindsey Graham.

Sobre El Autor

Fundador y Administrador de Clave Mundial. Sueño con regalar verdades, vivo para intentarlo. Twitter: @jjherz7 Mail: jhernandez.10@alumni.unav.es

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