El presidente de EE.UU., Donald Trump, busca impedir la llegada de inmigrantes oriundos de países que el propio ejército norteamericano ha bombardeado en los últimos años, a tono con la política de su par ruso, Vladimir Putin, de intervenir en el conflicto sirio en favor del presidente Al-Assad pero trasladando la responsabilidad de los refugiados a los países de Occidente por considerarlos responsables de las tensiones en Oriente Medio.

En un sentido parecido, Trump ha firmado un decreto que obstaculiza durante 90 días el ingreso a EE.UU de personas nacidas en Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen, como así también el de inmigrantes sirios de forma indefinida.

El presidente norteamericano ha decidido negar así acogida a personas de cinco países (Siria, Irak, Libia, Yemen y Somalia) que Washington ha bombardeado en virtud de su lucha contra el Estado Islámico, Al Shabab y Al Qaeda.

El decreto además prohíbe la admisión en general de refugiados en territorio estadounidense durante un período de cuatro meses. Pasado este tiempo, se limitará a 50.000 el número de refugiados que podrán admitirse durante 2017 en lugar de los 110.000 que había establecido como máximo Barack Obama y por debajo de los 85.000 (la mitad de ellos, de países musulmanes) que EE.UU. finalmente acogió en 2016.

Cuando se levante el veto, en suma, los que tendrán prioridad serán los refugiados de minorías religiosas perseguidas en los países musulmanes, especialmente cristianos sirios.

Sobre El Autor

Fundador y Administrador de Clave Mundial. Sueño con regalar verdades, vivo para intentarlo. Twitter: @jjherz7 Mail: jhernandez.10@alumni.unav.es

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