Mientras hoy Francia pide a la UE que acelere la ejecución del ‘Acuerdo de París’ contra el cambio climático, Nigeria lo sufre en carne propia y más que nunca. En 2016, no fueron los envites del fundamentalismo islámico de Boko Haram los que provocaron más muertes en el país africano sino el repunte de un conflicto con origen en el calentamiento global: los cruces violentos entre los nómadas fulani del norte y los agricultores del sur supusieron cerca de 2.000 muertes el pasado año y ‘superaron’ en gravedad al fenómeno de Boko Haram.

Desde hace aproximadamente 20 años, la desertificación de las tierras de pastoreo y el descenso de las precipitaciones, sumadas a la compra masiva de tierras por grandes capitalistas y la perpetuación de la vida pastoral en Nigeria – una idiosincrasia que el Gobierno no ha podido superar –  han empujado a los fulani (en su mayoría, musulmanes) a buscar suerte en tierras de los agricultores cristianos del sur. Esta situación, que ha desatado innumerables riñas mortales, se ha exacerbado, según ha informado la consultora estratégica de Lagos SBM Intelligence, coincidiendo con el año más caluroso del que se tenga registro en el planeta.

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Evolución del cambio climático.

Tras una ‘venganza‘ de fulanis la semana pasada en la norteña Kaduna que dejó más de 200 cristianos muertos, la respuesta contundente – en cualquier sentido – del presidente Buhari sigue haciéndose esperar. El legislativo nigeriano, por su parte, ha ordenado al Ejército el estudio de una misión de mayor despliegue de las fuerzas de seguridad del Estado en Kaduna. Las conclusiones del estudio, previstas en un plazo de cuatro semanas, delinearán las formas de atajar el riesgo de una guerra civil armada a gran escala en Nigeria con más actores que Boko Haram.

Sobre El Autor

Fundador y Administrador de Clave Mundial. Sueño con regalar verdades, vivo para intentarlo. Twitter: @jjherz7 Mail: jhernandez.10@alumni.unav.es

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