El pasado 19 de diciembre un camión arrolló a decenas de personas en el mercado navideño de Berlín. El siniestro causó una docena de muertos y medio centenar de heridos, además de invocar al fantasma del desorden público, de infausto recuerdo no solo en Alemania sino en todo el viejo continenente.

Es curioso observar cómo cambian los tiempos y avanza la tecnología mientras ciertas reacciones se mantienen inalterables. Me refiero al dolor, al miedo y a la sensación de inseguridad, de sobra justificadas en un escenario tan difuso como el actual. Porque el terrorismo del siglo XXI es paradójico en su totalidad: de signo islamista y reaccionario, enemigo de la decadente globalización, se ha aprovechado de las principales herramientas de ésta para sembrar la histeria colectiva. En otras palabras: es imposible entender al Estado Islámico sin Internet, las redes sociales, los videos virales destinados al consumo masivo o el resto de ingredientes que conforman la receta de la llamada posverdad.

El terrorismo que viene utilizará Corán como fuente de inspiración. De manera interesada y perversa, es cierto, mas en una sociedad materialista que ha olvidado la importancia de las religiones la ventaja está de su parte. Debería empezar a interesarnos por qué nos consideran infieles, aunque solo sea para adivinar y prevenir a los posibles grupos y zonas de riesgo. Por otro lado, la vida humana y la libertad individual, pilares fundamentales de la moral judeocristana, pasarán a un segundo plano. La prueba es el elevado número de kamikazes que invocan a Alá antes de saltar por los aires: la causa siempre por encima de uno mismo. No lo olvidemos: la gente que no solo está dispuesta a matar, sino a morir por algo, ha demostrado ser la amenaza más letal en la Historia de la humanidad. 

A su vez, los ataques terroristas de los próximos años recordarán al eslogan de una conocida marca de ropa deportiva: Just do it. De tal forma que nos tocará asistir, no sin impotencia, a apuñalamientos, tiroteos, secuestros y extorsiones en espacios públicos cometidos por uno o varios espontáneos, más fáciles de contrarrestar, más difíciles de prever.

Por último, el terrorismo del siglo XXI traerá consigo una reacción de las sociedades en las que atenta que dinamitará los cimientos de su propia civilización. Se trata de la xenofobia, el militarismo y el repliegue nacional, movimientos derivados del miedo y la irracionalidad cada vez más populares en toda Europa. Una respuesta equivocada que fortalecerá a la bestia y creará multitud de pequeños monstruos. Pero esa es otra historia.

Sobre El Autor

Periodista con vocación de escritor que colabora con los medios que le dejan. Partidario de un Europa sin fronteras y de un mundo más solidario. - Twitter: @miguelGbarea - Web: mgbarea.com - mail: gbarea.miguel@gmail.com

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